17 de septiembre de 2008

Proyectos Pedagógicos en la Escuela

El ser humano es una PLURIDIMENSIONALIDAD y así debe concebírsele en la escuela. Por tal motivo los diferentes proyectos pedagógicos que se organicen deben ser gestados como un todo, el cual permite el desarrollo armónico del SER en sus diferentes dimensiones.

Se podría establecer una metáfora entre el Ser y la Música. Como se ha mencionado con anterioridad el Ser posee diferentes dimensiones (Biológica, Afectiva, Espiritual, Social, Ecológica, Intelectual y Productiva), la Música al igual que el Ser se conforma de varios elementos: Melodía (parte que recordamos de una pieza musical), Armonía (todo aquello que acompaña a la melodía embelleciéndola), Ritmo (una constante sobre la cual se construyen las melodías) y Timbre (las características intrínsecas del sonido con que el que se ejecuta la música, es decir, los instrumentos musicales). De la integración de todos estos elementos salen obras musicales de diferente forma y carácter, que sólo están completas cuando se presentan en perfecta integración.

Siguiendo con la metáfora, se podría decir que los proyectos pedagógicos que se planeen en la escuela, son las familias instrumentales que conforman el elemento de la música llamado Timbre; la Melodía estaría a cargo de los responsables de los proyectos, debido a que ellos llevan el hilo conductor de la Música; los encuentros, convivencias, talleres y otras actividades se considerarían el Ritmo y la Armonía se reflejaría en la interrelación de los contenidos de las asignaturas con los proyectos pedagógicos.

En este sentido se podría organizar una orquesta a la cual podríamos darle un nombre teniendo en cuenta la misión y visión de la institución. Cada Docente de Área, Psico-orientador, Rector, Líder de los P.P.T. sería el encargado de una parte de la música de nuestra orquesta que funcionaría solamente con la actuación de todos y cada uno de sus integrantes y/o elementos. Las obras musicales interpretadas por esta agrupación deberían ser el producto de un maravilloso trabajo en equipo.

Si se observa con atención una presentación de la Banda Sinfónica del Atlántico, se nota que cada instrumento es invitado para interpretar los sonidos en total armonía con los demás; no hay desafinaciones y, a menos que la partitura diga lo contrario, ninguno de los instrumentos debe resaltar. Con nuestra orquesta se debería hacer lo mismo teniendo en cuenta los objetivos planteados en los proyectos.

Por ejemplo, es posible que una comunidad educativa decida interpretar obras musicales con cuatro familias instrumentales (Cuerda, Viento, Percusión, y Electrónicos), es decir; decida trabajar con los proyectos pedagógicos transversales obligatorios en el país. Pero también es posible escoger una familia en particular (Cuerdas o voces tal vez). Sin importar la música que les guste interpretar y los instrumentos que seleccionen para ello, su producción debe ser excelente en melodía, ritmo, timbre y armonía.

Al apreciar las melodías tocadas por la Banda del Atlántico, se escucharán momentos de gran fuerza e ímpetu, pero también otros de gran calma y reflexión; con seguridad las actividades y/o encuentros, que se programen durante la ejecución de nuestra orquesta tendrán la misma dinámica. Habrá algunos talleres de gran movilidad y energía que requerirán el concurso de todo el cuerpo, pero también habrá otros en donde el espíritu se encontrará a sí mismo y trabajará sobre su proyecto de vida.

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