17 de septiembre de 2008

Música en las aulas de clase integradoras

Por la magnitud de la temática se hace imposible intentar responder los cuestionamientos planteados en el primer artículo de esta serie en una publicación. Han sido mucho los argumentos expuestos para resaltar las bondades de la música en la educación de los niños discapacitados o no, por lo tanto el docente puede favorecer la integración de un niño (a) discapacitado (a) en el aula regular por medio de ella. Lo anterior solo será posible si el profesor se interesa cada vez más por escudriñar todos los aspectos de la música, especialmente su lecto-escritura, área que se conoce como Gramática Musical.

El saber leer y escribir música le permitirá al profesor entender los ritmos y utilizarlos en ejercicios de marcha y desplazamiento motor, seleccionando las figuras de valor (negras, corcheas, blancas) más apropiadas para el ejercicio teniendo en cuenta los características individuales de los participantes del curso. Reconocer los tiempos fuertes y débiles del compás le permitirá realizar una mejor relación entre ritmo y lenguaje. Conocer los sonidos que poseen las melodías y las armonías favorecerá la identificación de aquellas piezas musicales que producen tensión y relajamiento. Reconocer el carácter expresivo de las obras musicales propiciará el uso de la música de una manera más consciente y efectiva.

Las siguientes actuaciones se proponen de manera general y tienen por objetivo favorecer la integración social y la participación del chico (a) con NEE en las actividades planeadas al interior del salón de clases. Se hace necesario conocer profundamente los alcances de la deficiencia, las capacidades y potencialidades de todos los niños (as), no solamente de los discapacitados para poder ajustar estos ejercicios a las verdaderas necesidades de los estudiantes.

Actividades posibles de realizar:
  1. Cantar: Favorece el lenguaje y la integración de los conceptos con otras áreas del conocimiento. Se puede utilizar canciones populares apropiadas, comerciales de televisión, radio y canciones infantiles. La canción didáctica puede ser de varios tipos:

  • Canciones con mímica
  • Canciones para efectuar movimientos rítmicos
  • Canciones con ecos melódicos
  • Canciones para jugar

    El repertorio infantil y didáctico que conocemos es limitado y tal vez no es el mejor. Necesitamos compositores y arreglistas que se dediquen a producir un material más acorde a las edades de los niños y niñas, que respeten sus etapas de desarrollo –especialmente las características de su voz y posibilidades rítmicas-, que sean dinámicas y que tengan una ampliada temática.

    Al escoger el repertorio se debe tener en cuenta los intereses del grupo y más si éste es heterogéneo como sucede en las aulas integradas. Se debe seleccionar canciones estimulantes para su intelecto, su motricidad, afectividad y comunicación. Se debe tener especial cuidado con el repertorio para adolescentes. Las canciones con ritmos atractivos son, en éste sentido, muy apreciadas.

    Algunas actividades sugeridas son:

  • Realizar comprensión del texto de la música luego de cantar en conjunto; es decir, se le solicita a los estudiantes que expliquen que sucedía en la canción. Si el niño no puede hablar o expresarse con facilidad, se le invitará a que los dibuje, a que los seleccione entre varias laminillas, a que los señale…
  • Efectuar operaciones matemáticas con los personajes que aparecen en la canción. Seleccionando canciones con varios personajes y con historias en las que ellos entran y salen se puede realizar actividades como:

  • Contar los personajes
  • Sumas y restas con los personajes que entraban y/o salían en la historia de la canción.
  • Cantar la canción con una misma sílaba. Favorece la articulación y pronunciación; se aprovecha las diferentes consonantes que tiene el castellano y las sílabas que se forman con las vocales. Es un ejercicio que se puede individualizar teniendo las capacidades de cada estudiante, todos participarán, pero cada uno a su ritmo:
    • Directas: /Sa/, /Te/, /Lu/, /Mo/, /Cu/…
    • Inversas: /An/, /Es/, /Uf/…
    • Trabadas: /Tra/, /Cro/, /Bru/… dándole a cada niño sílabas que pueda pronunciar, de esta manera todos tendrán participación.
  • Describir, representar y/o dibujar, entre otras actividades, los personajes que aparecen en la canción. Cada niño realizará la tarea que más se acomode a su capacidad.
  • Crear nuevas historias para las canciones. Los niños (as) son muy imaginativos y nos sorprenderán con las situaciones que pueden inventar para una música ya existente. Se debe tener cuidado con la prosodia para no cantar canciones que trasladan el acento, lo que será muy negativo en la relación música-lenguaje, y además de poca aplicabilidad al integrarlo con conceptos del área de castellano, en cuanto a las reglas gramaticales.
  • Cantar canciones con diferentes sentimientos. Entonar las canciones con expresión de enojo, felicidad, tristeza, dolor, acompañándose con movimientos acordes a la emoción. Los niños con dificultades en la expresión oral son invitados a comunicarse en forma corporal y gestual, o a través de actividades expreso-proyectivas.

Es posible que algunos estudiantes discapacitados no puedan aprenderse completamente una canción, sin embargo disfrutan notablemente que algún compañero o el docente la canten. Mediante esa interpretación ellos pueden realizar un ejercicio de comprensión.

2. Tocar Instrumentos: Los instrumentos musicales son variados en su forma y ejecución. Hay instrumentos para cada habilidad, por lo tanto el docente deberá escoger cuidadosamente el instrumento que tocará cada niño (a). Para estas actividades se podría agrupar a los instrumentos de la siguiente manera:

  • Instrumentos que involucran la participación de una mano: sonajeros, cascabeles, guaches pequeños.
  • Instrumentos que involucran ambas manos: maracas, guache, claves.
  • Instrumentos que requieren independencia manual: Tambores (una mano sostiene y la otra percute), pandereta, pandero, triángulo, bongoes (las manos percuten alternadamente), tambora (las manos percuten alternadamente con baquetas), llamador, alegre, xilófonos y derivados.

En una primera sesión es importante permitir que los integrantes del curso interactúen libremente con los instrumentos musicales, de esta forma el profesor observará que estudiantes tienen habilidades en la ejecución de uno u otro instrumento y en cual de éstos el niño(a) posee más interés . Es fundamental estimular al estudiante a interpretar el instrumento en el que tendrá éxito y por el cual siente mayor motivación.

El músico y pedagogo Carl Orff[1], concentró su interés en determinar que instrumentos musicales eran más apropiados para la enseñanza de los niños y de las niñas. Su método presenta instrumentos diseñados por él mismo y otros que mandó a construir con características especiales. El instrumental Orff cuenta con: campanillas de cristal, xilófonos diatónicos y cromáticos, metalófonos, sistros flautas dulces, violines, panderos, triángulos, platillos pequeños, cajas chinas, pandereta y timbales, entre otros instrumentos.

Cuando el niño (a) tiene en sus manos el instrumento más adecuado a su habilidad se debe seleccionar cuidadosamente lo que va a tocar. Los elementos de la música se deben disponer en un arreglo determinado para que el grupo pueda hacer una música bella, motivante, en la que cada uno siente que está aportando. Los chicos y chicas más habilidosos tocarán instrumentos melódicos, los menos habilidosos reafirmarán el ritmo.

Es fundamental el arreglo. Quien no tiene mucho talento pero puede marcar el pulso, puede interpretar un pandero o un tambor en tiempo fuerte. En este caso el profesor puede resaltar su labor mencionando que ese niño o niña es aquel que nos marca el ritmo a todos los demás, por eso su papel es muy importante. Quien tiene dificultades motrices puede tocar un triángulo que si no puede sostener por si mismo puede suspenderse de un atril. El sonido del triángulo se acomoda a cualquier tonalidad y por su timbre brillante y agudo se destaca bellamente en el conjunto.

Los que van desarrollando mayores potencialidades con la música pueden tocar ritmos más complejos, que integren negras, blancas y corcheas en tiempos fuertes y débiles, que se presenten asincopados, cambios de matices, en fin el mismo estudiante irá guiando al profesor con su habilidad. Aquellos niños(as) menos talentosos pueden tocar a tiempo de redondas, blancas y sus silencios.

Hay muchísimas posibilidades de integración que permiten la ejecución de los instrumentos musicales, por eso se debe valorar en sumo grado su intervención en la educación. Cristina Gallego menciona:


Con frecuencia, el niño tiene conciencia de su falta de desarrollo y de su disminución; éste tipo de vivencias afecta directamente a su autoestima. Pero con la música, al ver que pueden realizar las mismas actividades que sus compañeros de clase: cantar, tocar algún instrumento... sienten una gran satisfacción, y empiezan a considerarse miembros del grupo, integrándose plenamente en él. La música les da la oportunidad de desarrollar el sentido de grupo y la posibilidad de adaptación social[2].


3. Ritmo: Favorece la motilidad corporal y regula el desempeño del niño en espacio, se fomentará el movimiento y la inhibición del mundo.

  • Marchar, correr, saltar siguiendo esquemas rítmicos: Marcha a ritmo de negras, correr a tiempo de corcheas. Las velocidades deben ajustarse a los estudiantes para que éste pueda realizar una correcta sincronización con el ritmo que escucha.
  • Movilizar segmentos del cuerpo de manera independiente siguiendo esquemas rítmicos.
  • Ejercicios de percusión corporal: chasquido de dedos, manos sobre piernas, palmoteo, zapateo. Se puede invitar al niño(a) a percutir diferentes superficies (suelo, pared, madera, metal, etc.) lo que estimulará su propiocepción y favorecerá el conocimiento de su entorno. Se aprovechará la actividad para solicitarle al estudiante que realice determinado número de golpes o que cuente cuantos golpes se escucharon. Entre mayor integración se realice de las áreas de estudio mejor.
  • Ejecución de esquemas rítmicos sencillos: se trabajará la reproducción por imitación (juegos de eco), memoria auditiva (escuchar el esquema y reproducirlo después), creatividad (invención de esquemas rítmicos que se puedan repetir).

Al realizar ejercicios rítmicos es importante velar por la buena relajación de los estudiantes y de manera especial de los discapacitados. Si ellos se encuentran tensos y/o angustiados no tendrán éxito en las actividades. La música favorece el desempeño de aquellos estudiantes con alteraciones del tono muscular.

4. Juegos sonoros: Fomentan la creatividad y participación en el grupo. Desarrollan la discriminación auditiva y la ubicación en el espacio. La complejidad de las actividades dependerá de la capacidad de los estudiantes, se reafirma la necesidad de graduar la actividad a las habilidades de los niños y niñas. Se propone, entre otras, actividades como:

  • Localización de una fuente sonora con los ojos vendados.
  • Reconocimiento auditivo: onomatopeyas de animales, del medio ambiente y de objetos conocidos. La fuente sonora puede ser real o puede reproducirse en una grabadora. Es muy positivo cuando se identifican las voces de los niños y del docente.
  • Seguimiento de una fuente sonora, de una fuente sonora mientras que suenan otras simultáneamente, dos estudiantes; con los ojos cerrados, que siguen dos fuentes sonoras diferentes al mismo tiempo.
  • Discriminación de atributos sonoros como la intensidad o volumen, la altitud, la duración.
  • Identificar cambios sonoros. Presentar varios sonidos para reconocer el que cambió. Es más sencillo si solo varía uno, se puede complejizar cambiando los atributos del sonido (intensidad, altura y duración).

5. Apreciación Musical: Escuchar música e identificar su carácter expresivo abre canales de comunicación al oyente. Se pueden realizar ejercicios de escucha en grupo, que llevarán a los estudiantes a relajarse y pensar en las situaciones que evoca la música. Se les puede invitar a crear historias para la música, a dibujarlas, a representarlas, cada niño lo hará de acuerdo a su potencial. La música puede ser variada: sinfónica, tradicional, vocal, académica, bandas sonoras; lo importante es que esté bien elaborada y que el docente previamente la haya estudiado y analizado sus posibilidades de utilización en el aula de clase.

Recomendaciones para algunas discapacidades específicas:

  • Limitaciones Auditivas: Trabajar no solamente con sonidos de determinadas frecuencias sino también con luces que se encienden y apagan por intervalos de tiempo. Los niños pueden seguir los ritmos de ésta forma. Elegir espacios que favorecen la transmisión de vibraciones (salones con suelo de madera), también preferir los instrumentos musicales que están fabricados en este material; para así además responder a los requerimientos que enmarca la Legislación Colombiana en cuanto a las adecuaciones que han de realizarse en el contexto de la Escuela Integradora, lo cual se constituye en reconocimiento de las Necesidades Educativas Especiales.
  • Limitaciones Visuales: Propiciar el movimiento con la interpretación de instrumentos de percusión, del canto y la expresión gestual. Transcribir al Braille los materiales de lectura, imágenes en relieve.
  • Trastornos motóricos: Cada estudiante participará desde sus posibilidades y con ayuda si se hace necesario. Se debe aprovechar la expresión gestual y observar que partes del cuerpo mueven con mayor facilidad y adaptar sonajeros, cascabeles y otros instrumentos de sacudimiento en estas zonas del cuerpo. Un sonajero se podrá asir de mejor forma si el mango es engrosado (ajuste ergonómico). Lo anterior les ayuda a tomar conciencia del movimiento y del sonido que genera. Se recomienda realizar secuencias de sonidos, para facilitar la organización temporal y diferenciar la duración de los sonidos.

Referencias Bibliográficas:

[1] Ribotta, Rodrigo Andrés. Método Orff. En línea:
http://www.aulamusical.com/datos/pages/orff.html
[2] Gallego García, Cristina Isabel (2001). Música para niños con
necesidades educativas especiales. Revista Filomúsica Nº 21. En línea:
http://www.filomusica.com/filo21/nino.html

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