Para el término “Música”, la Real Academia Española presenta entre sus diez definiciones la siguiente: Arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente[1]. Esta definición introduce aspectos inherentes a la música relacionados con los efectos que ésta produce en la persona.
Juliette Alvin[2], menciona que todos los niños, discapacitados o no, poseen cuatro reacciones a la música: Física, Sensual, Intelectual y Emocional; es decir, la escucha de la música genera en ellos una actividad externa e interna variada.
Hay músicas que incitan al movimiento: manos y pies que marcan el ritmo, balanceos rítmicos corporales y lo que es más común el baile. Esta sería la reacción de tipo Físico. La respuesta Emocional es la que desencadenan algunas obras musicales cuando propician la evocación y/o remembranza de vivencias que pueden llevar al oyente a recrear sensaciones que hicieron parte de la situación en el pasado. El efecto Intelectual aparece cuando las melodías estimulan nuestra inteligencia suscitando el análisis y juicio de lo escuchado. Por último existen piezas de música que son placenteras en sumo grado para el oyente, por lo tanto propician una reacción de tipo Sensual, similar al agrado que se siente cuando palpamos con el tacto superficies agradables.
Teniendo conocimiento de las reacciones naturales del ser humano a la escucha de la música, se pueden aprovechar estos efectos para desarrollar experiencias enriquecedoras en la formación del infante. En este sentido Alvin menciona:
Cuando un niño muestra una reacción placentera ante la música, ya se trate de una reacción física, sensual, intelectual o emocional, podemos concluir que el niño es, de alguna manera, sensible a la música y la música puede ser valiosa para su educación. Esto es más cierto aun en el caso de los disminuidos, quienes necesitan más que nadie experiencias fecundas, que pueden ser escasas debido a su enfermedad. Cualquiera sea el estado del niño, su maduración emocional depende de la naturaleza y profundidad de sus experiencias, y la música puede ser una de ellas[3].
Luc Delannoy[4] enriquece lo anterior cuando afirma: “La música es la manifestación del ser fuera de sí”. Es decir, el autor reconoce que con los elementos musicales se expresan muchos sentimientos y pensamientos que residen en lo profundo del ser.
La música posee varias características, que se evidencian de manera especial en la colectividad. Algunas de éstas son:
- La música es una herramienta que utiliza el ser humano para comunicarse. ¿Quién de nosotros no ha expresado con una canción lo que no puede expresar con palabras recitadas?
- La música facilita la evocación, por lo tanto también favorece el recuerdo y la memorización. ¿Sería posible aprenderse todas las estrofas del Himno Nacional o del Himno de la Ciudad si no estuviera acompañado de música?
- La música favorece la participación. Es casi incomprensible la integración que realizan grandes grupos de desconocidos durante un concierto de música, una manifestación de tipo político, en el culto religioso o en una celebración determinada.
- La música invita y organiza el movimiento. ¿Cómo organizaríamos el desplazamiento de un grupo enorme de personas sin establecer un ritmo determinado? Es mucho más fácil hacerlo al son de una melodía.
¿Será posible aprovechar estas manifestaciones humanas resultado de la escucha, vivencia y/o ejecución de la música en la educación?
La respuesta indudable es si. En las Necesidades Educativas Especiales la música juega un papel muy importante y se presenta como una herramienta al servicio del docente; sin embargo se hace necesario saber: que tipo de música en general utilizar, que clase de música en una discapacidad específica, que elementos de la música y de que complejidad.
Referencias bibliográficas:
[1] Real Academia Española (2001-2006). Diccionario de la Lengua Española. Madrid. Editorial Espasa Calpe, S.A., En Línea: http://www.rae.es/
[2] Alvin, Juliette (1965), Música para el niño disminuido. Buenos Aires. Editorial Ricordi. Pág. 30.
[3] Op. Cit. Pág. 31.
[4] Delannoy, Luc (2006, Mayo). La Conciencia Musical. Conferencia introductoria al Taller Filosofía de la Música ofrecido por la Especialización el Filosofía de la Universidad del Norte –Barranquilla.

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