17 de septiembre de 2008

Música y Necesidades Educativas Especiales

Cualquier docente que desee utilizar la música en su quehacer pedagógico necesitará desarrollar ejercicios de apreciación musical, éstos le permitirán identificar el carácter expresivo de la pieza musical y de esta manera podrá saber si una melodía u obra musical es apropiada o no para ser conseguir unos fines particulares.

En las Limitaciones Visuales los sonidos son fundamentales. La percepción auditiva del Amblíope y del ciego se agudiza para suplir el sentido de la vista, por lo tanto ellas estarán muy receptivas a la música y serán capaces de oír cosas que los videntes no escuchan, simplemente porque estos últimos no tienen la necesidad de escuchar. Lo mencionado es de gran importancia a la hora de seleccionar el repertorio a utilizar, porque los ciegos pueden sentir rechazo hacia obras musicales en determinadas frecuencias e intensidades que los aíslan de los sonidos del medio ambiente. Estar rodeado de tantos sonidos los puede hacer sentirse “perdidos en el espacio”. Es importante que la música brinde seguridad y confianza. El niño(a) ciego presenta cierta aversión al movimiento y desplazamiento, no saber a donde se dirige puede causar frustración y temor.

Para un hipoacúsico el sonido adquiere otra dimensión, éste es percibido no por su volumen sino por su onda vibratoria, se podría decir entonces que el sordo “oye” de una forma diferente. Tal vez en alguna ocasión nos hayamos preguntado como hacen los sordos para bailar y moverse al compás de la música. Pues sencillo, no escuchamos únicamente por los oídos, las ondas acústicas son percibidas en integradas por todo el cuerpo. Los sonidos de baja frecuencia (bombo, timbales, bajo eléctrico, tuba, tambores de gran tamaño, entre otros) generan una amplitud de onda mayor que es percibida con mayor facilidad por nuestra parte kinestésica. Cuando estamos encerrados en una habitación con música en volumen alto, todo nuestro ser es atravesado por los sonidos, y sentimos algo que se podría denominar el “toque” de la música. Todo nuestro ser recibe la música y la podemos sentir resonar en nuestro pulso y corazón.

En la formación Bilingüísta[1] –concibe a la Lengua de Señas como la lengua natural (materna del sordo)- las personas con discapacidad auditiva poseen problemas para comprender su segunda lengua, en el caso de nuestro país el Castellano en su modalidad oral y escrita. Se les hace dificultoso todo lo relacionado con las conjugaciones, los conectores, las estructuras gramaticales, etc. La música y de manera especial su elemento ritmo puede favorecer la integración de elementos estructurales de la segunda lengua, para lo cual es fundamental realizar adecuaciones locativas; debido a que el espacio donde se preste la formación debe favorecer la propagación de los sonidos para que éstos puedan ser recibidos más fácilmente por los no-oyentes. En este sentido los pisos y paredes de madera son muy recomendables.

Al respecto, Blanca Camucet[2] nos recuerda que Beethoven -quien adiquirió su sordera deespués de la edad en que se adquiere la estructura de la lengua oral (Sordera Post-locutiva) aprovechó que las casas tenían de pisos de madera para sentir la vibración. El amaba mucho la música y buscó la forma de sentirla colocando su oído y/o manos en el piano cuando tocaban sus alumnos.

En la Deficiencia Cognitiva la música se convierte en un medio de comunicación verbal y no verbal. Es admirable como nociones que son imposibles de memorizar se vuelven “pan comido” por medio de la música, como la memoria es ejercitada con las canciones, como la atención -con frecuencia dispersa y breve- se captura y se mantiene con ritmos debidamente seleccionados. En este sentido Carmen Caipo anota:

Aun el niño más seriamente disminuido tiene las necesidades básicas normales de amor, aceptación, seguridad y éxito, debe encontrar medios de auto expresión dentro de su propio nivel. La música puede ser una forma de autorrealización, puede representar para él un mundo no amenazador con el cual puede comunicarse y en el cual puede integrarse[3].

Las actividades musicales contribuyen a despertar la conciencia perceptiva, a desarrollar la discriminación auditiva y el control motor. Ayuda al niño a usar una cantidad de procesos mentales conectados con el sonido y el movimiento - operaciones mentales que forman parte del aprendizaje - tales como memoria y reconocimiento. En estas actividades participan otros sentidos aparte del oído, tales como el tacto y la vista, a través de los cuales el niño explora el mundo y adquiere conocimiento consciente del mismo.

Y más adelante la autora en mención agrega:

Siendo la música un arte sin palabras, puede llegar a ser un medio para comunicarse con los discapacitados. En el niño y en el adulto con necesidades especiales la carencia de habilidad para la comunicación de sentimientos exige medios adecuados que solamente la música puede proporcionarle; ésta actúa en él como en una persona normal, aunque, es obvio, con resultados y márgenes diferentes[4].

El niño (a) autista se caracteriza por su escasa o nula respuesta a los medios normales de comunicación y por su resistencia al contacto físico e intercambio afectivo. Alvin menciona que ha tenido varias oportunidades de estudiar las reacciones de los niños con esta necesidad educativa especial ante la música enumerándolas de la siguiente forma:

Algunos caminan por la pieza mientras se está tocando música. Al principio caminan sin dirección fija; luego, cuando parecen adquirir conciencia del sonido y ser atraídos por él, se mueven hacia el mismo, pero guardan cierta distancia. Otros dan muestran más visibles de que captan la música. Algunos se tranquilizan bajo el efecto de sonidos de baja frecuencia. Algunos se cubren los oídos con las manos si los sonidos son muy agudos o muy fuertes, esta reacción puede ser también un reflejo de defensa contra algo que penetra. Algunos contemplan el instrumento con mirada vacía, no sabemos si lo ven. Algunos tienen más conciencia de él, especialmente si pueden tocarlo[5].

Cada caso autístico indicará el camino a seguir y el tipo de música a utilizar. Se debe observar atentamente las reacciones del niño (a) ante los estímulos sonoros y registrar meticulosamente a cuales de ellos (ritmos, instrumentos musicales, melodías, armonías intervalos) éste (a) parece responder de manera más satisfactoria.

La Dra. Juliette Alvin anota en su libro “Música para el niño disminuido” un trabajo experimental llevado a cabo en la Universidad de Pennsylvania cuyo objetivo era investigar las respuestas de Niños (as) autistas ante el ritmo musical y de esta manera determinar el tratamiento del trastorno.

En la Discapacidad Motriz, se debe ser sumamente cauteloso al seleccionar la música. Es fundamental conocer profundamente el tipo de problema y las implicaciones de éste en el movimiento del individuo. En la Lesión Cerebral, por ejemplo; se pueden presentar variadas repercusiones en la motilidad teniendo en cuenta el número de miembros comprometidos y según el tipo de perturbación que presenta el movimiento.

En el primer caso se encontrarán niños (as) con severos problemas de movimiento: Plejías o problemas medianamente leves de movimiento: Paresias. Estas dificultades pueden involucrar desde un miembro (monoplejía/monoparesia) hasta las cuatro extremidades (cuadriplejía/paraparesia).

Además de lo anterior el sujeto también puede presentar:

  • Rigidez: Tensión y Tono Muscular aumentado a lo cual se le denomina Espasticidad.
  • Problemas para controlar los movimientos: Generalmente los movimientos voluntarios son entorpecidos por la aparición de movimientos involuntarios, en este caso a los movimientos le llaman Atetósicos.
  • Dificultades de equilibrio y coordinación: Movimientos temblorosos e inestables. A este último tipo de movimientos se le conocen como Atáxicos.



Habiendo realizado esta aclaración se recuerda que la música genera una respuesta física que incita el movimiento; en las lesiones cerebrales las respuestas dependerán del problema específico. En los pacientes con rigidez se preferirá melodías estimulantes y/o excitantes que provocan en la persona un movimiento de mejor desempeño; por el contrario, piezas musicales que se acompasen con el pulso, que se sintonicen con los latidos del corazón y que refresquen la mente del bullicio pueden favorecer la actuación del chico (a) atetósico.

En este mismo sentido Patricia Sabbatella menciona:

Las personas con parálisis cerebral no responden de igual manera a la música. Mientras algunos pueden no-relajarse, y al contrario ponerse más tensos o tener peor coordinación durante los periodos de estimulación musical, otros pueden responder de forma opuesta. Por ello siempre se debe observar y evaluar las respuestas individuales a la estimulación musical, ya responden de forma especifica a los diferentes tipos de estímulos musicales. La música excitante o relajante crea un efecto psico-somático de tensión o relajación que afecta de forma diferente al paralítico cerebral espástico o atetósico al responder estos de manera opuesta al estímulo musical. Los movimientos del sujeto espástico pueden volverse mas controlados utilizando música estimulante, y en el caso de los atetósicos puede suceder lo contrario y provocar movimientos espasmódicos no deseados[6].


Referencias Bibliográficas:

[1] Ramirez, Paulina. Castañeda, Marcela (2003). Educación Bilingüe para Sordos (Generalidades). Bogotá: Ministerio de Educación Nacional. Instituto Nacional para Sordos (INSOR). Pág 20
[2] CAMUCET, Blanca. Integración a escuelas normo oyentes de sordos Postlocutivos. En: http://www.camucet.cl/DOCS/EDUCACION/INTEGRACION/Postlocutivos.html
[3] Caipo Rivera, Carmen Rosa. Importancia de la música en el niño y el adulto discapacitado. Tomado de la revista Educación Especial-UNIFE. En: http://www.educared.edu.pe/modulo/upload/44624479.doc
[4] Op. Cit.
[5] ALVIN, Juliette (1965). Música para el niño disminuido. Buenos Aires, Editorial Ricordi. Pág. 143.
[6] Sabbatella Riccardi, Patricia (2002). Musicoterapia aplicada: Metodología y Evaluación en Parálisis Cerebral. Ponencia del Programa de Formación para mediadores en Musicoterapia y Discapacidad. Musicoterapia 2002. En linea: http://www.sindromedown.net/documentos/musicoterapia.pdf

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